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Escritores Que Murieron En Un Duelo

duelo

Nada más que literario que un duelo: tantas novelas han empleado a los duelos y a los
duelistas como elementos de la trama, que a veces olvidamos incluso que los duelos eran
una cosa real, que se empleaba para dirimir todas las posibles ofensas que se podían
intercambiar entre caballeros nobles (asumámoslo: la clase obrera bastante tenía con
encontrar cómo sobrevivir como para citarse en remotos parques londinenses al alba para
recuperar su ‘honor’) y restaurar el honor perdido.
La dinámica era siempre más o menos la misma. Pistolas, espadas o alguna otra arma
mortal, unos cuantos pasos y lucha hasta que cayera el más débil. Los duelos duraron más
o menos tiempo en según qué países (en Reino Unido decayeron de forma brutal en la
década de los 40 del siglo XIX, pero en Francia llegaron al siglo XX y el último fue ¡¡¡en
1967!!! después de una discusión entre dos diputados en la Asamblea Nacional). Y, como
ocurre con todo, los escritores también se vieron salpicados por los duelos, aunque la lista
de muertos entre los escritores duelistas (la lista de escritores que participaron en
duelos es mucho, mucho más larga), tiene pocos pero llamativos nombres populares.

 

Alexandr Pushkin. Pushkin (que era el bisnieto de un príncipe etíope que había llegado
a Rusia tras ser vendido como esclavo en el Imperio Otomano, lo que le da un toque aún
más literario) es seguramente el escritor más célebre de todos los muertos en un duelo.
El duelo es muy importante en una de sus obras más populares, Eugenio Oneguin, y
también en su vida. Se casó en 1831 con Natalia Goncharova, un matrimonio que sumó
presión a sus finanzas (tenían un hijo cada año y además el escritor tenía que sostener a
las dos hermanas de su esposa, amén de que era un poco manirroto) y que fue la excusa
para su final. A Pushkin no le gustó lo que el militar francés Georges d’Anthès le dijo a
su esposa y lo retó a duelo. Le dispararon en el pecho y murió en 1837.

 

Mijail Lermontov. A la muerte de Pushkin Lermontov le dedicó un poema… y él
seguiría su misma senda en 1841 (ser escritor ruso no es la mejor opción de vida: Gogol,
su contemporáneo, se dejó morir de hambre más o menos por las mismas fechas). Escribió
novela, pintaba y, sobre todo, era poeta. Y murió a los 26 años. La causa fue unos
comentarios que hizo sobre Nikolai Martynov, un colega militar (y que ha pasado a
la historia, con su entrada en la Wikipedia asociada, por ser el hombre que mató a
Lermontov) que iba vestido de una forma que Lermontov ridiculizó. Tras esos
comentarios fueron pistolas al alba. Lermontov dijo, al parecer, que iba a disparar al aire.
Martynov disparó directo al corazón.

 

Victor Noir. Sin duda el muerto por duelo más célebre, al menos si vas como turista a
París, y un ejemplo de las prácticas comunes en la prensa francesa del XIX. ¿No te gusta
lo que escribo? Pues retame a un duelo. Hubo unas cuentas acusaciones cruzadas entre
medios, un duelo, Noir iba de segundo, unos cuantos disparos, cruce de acusaciones, Noir
se lía a golpes con el oponente de su amigo (él era el segundo) y un disparo mortal contra
Noir. Ahora eso sí Noir es conocido por ser una especie de elixir mágico contra la
infertilidad.

 

Robert Caze. Empezamos ya con esos escritores un tanto oscuros que conocen los
iniciados y que murieron en un duelo (así que aquí están). Caze era un poeta francés y
escritor naturalista, bastante prometedor, al parecer, pero que murió antes de conseguir
pasar realmente a la historia literaria a los 33 años en un duelo. Era muy amigo de todos
los escritores franceses del momento, como los Goncourt o Verlaine. En su caso, el duelo
fue convocado por él. Retó a un duelo a un periodista que escribió una pieza que no
le gustó mucho. Y murió. Lo trágico es que su viuda quedó en la ruina, tuvó que vender
en subasta pública todas sus pertenencias y ella misma murió un año después, dejando a
los dos hijos de la pareja huérfanos.

 

Lasse Lucidor. Conocido como Lucidor, es un poeta barroco sueco, que es conocido
como El Desafortunado. Él mismo se hacía llamar así. Los románticos lo intentaron
recuperar en el XIX. Por supuesto, y si no no estaría aquí, murió en un duelo contra Arvid
Christian Storm, un militar. Quizás si te haces llamar El Desafortunado, no deberías
convertirte en duelista.

Acerca de shikka27

Nada como tener un buen libro entre las manos para estimular el conocimiento.

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