Curiosidades

6 razones por las que la novela romántica tiene tan mala fama

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Maya Rodale establece seis razones por las que las novelas románticas fueron
consideradas peligrosas y por las que con el paso del tiempo se fue cimentando la mala
fama del género.

Por las mujeres
¿Quiénes son las protagonistas de las novelas románticas? Tenemos a un héroe, por
supuesto, pero el héroe solo tiene importancia como el ‘love interest’ de la protagonista.
Las novelas románticas, nos explica Rodale, rompieron con el canon literario en el que
los protagonistas, los que hacían las cosas y los que realmente eran importantes, eran
siempre hombres (y pensad que la novela de amor más o menos como la conocemos hoy
en día se puede remontar al siglo XVIII, lo que hace que ver cómo modificaban el
epicentro de la historia es aún más interesante). Y además de tener a una mujer en el
centro de la historia y como protagonista del drama, lo que marca su evolución es
igualmente el punto de vista femenino.

Por el amor
¿Qué es una novela romántica? Una novela romántica es la historia de dos personas que
se conocen, se enamoran, puede que tengan unas cuantas dificultades para vivir su historia
de amor pero que acaban juntos comiendo perdices. Esta idea, que hoy es considerada
como poco interesante (al fin y al cabo tradicionalmente las novelas romántica terminaban
en boda y no hay nada que nos parezca menos subversivo que un tradicional matrimonio),
era un tanto revolucionaria cuando las historias de amor empezaron a llegar al mercado.
En una sociedad, como podía ser la del XIX o la del XVIII (e incluso la de gran parte del
XX), en la que casarse era una cuestión de clase (social) y estaba marcada por las
realidades económicas, las historias que defendían una elección personal sobre con
quién casarse (el casarse por amor de las novelas románticas) sí era completamente
revolucionario.

Por el escapismo
Rodale emplea el subtítulo de una de esas primeras novelas que entran dentro de lo que
se puede considerar a los abuelos de la novela romántica la historia de Fanny Burney
Evelina. Su subtítulo era ‘La entrada de una mujer joven en el mundo’. Las novelas
románticas funcionaron a lo largo de la historia como una llave para mostrar a las
mujeres un mundo que iba más allá del que conocían y que además tenía un aire
mucho más positivo. Al fin y al cabo, uno de los puntos en los que las novelas románticas
solían (y suelen) apostar es por la movilidad social. La criadita inocente que se casa con
el marqués rico y atractivo puede parecer hoy un cliché pero dos siglos atrás era un
mensaje de lo más revolucionario.
Y a esto se podría añadir además que en el mundo contemporáneo las novelas románticas
son lecturas de completo escapismo, que se consumen únicamente por el placer de pasar
un buen rato. Y eso ya sabemos que no tiene valor en el mundo crítico-literario.

Por las escritoras
“Las mujeres son los lectores principales de la novela, también son, al menos
últimamente, los autores principales de las mismas”. La cita es de 1859, de un artículo
sobre la moralidad de las escritoras y es traída a colación por Rodale para mostrarnos que
el que quienes escribían las historias de amor fuesen mujeres no es algo nuevo en
absoluto. Las novelas románticas fueron una de las pocas ocupaciones que pudieron
tener las mujeres y una solución para tener ingresos en tiempos en los que no se podían
tener muchos trabajos. Y muchas de ellas eran autoras superventas, que venían sus títulos
de forma masiva.

Por los orgasmos
“La novela, y por extensión la novela femenina de escritora mujer, nació en la época de
las revoluciones”, escribe Rodale. “Los romances de bolsillo de masas modernos que
conocemos y amamos hoy nacieron durante la revolución sexual de los 70”, apunta.
Rodale explica que la primera novela romántica moderna, la que dio comienzo a toda la
industria de la novela rosa de hoy en día, fue The Flame and the Flower,La llama y la
flor , de Kathleen E. Woodiwiss, en la que se incluían pasajes en los que se describían
escenas de sexo sin censura (en 1972). Las novelas románticas, explica Rodale,
funcionaron en cierto modo como un espacio en el que las mujeres podían descubrir el
sexo (y sobre todo hacerlo suyo) en un momento en el que el mundo estaba cambiando y
ellas estaban empezando a poder controlar ese espacio de su vida.

Por el felices para siempre
Las novelas románticas siempre acaban bien y siempre tienen un final en el que los
protagonistas acaban juntos y felices para siempre. Los malos siempre son castigados,
nos dice Rodale, y los problemas que puedan haber tenido que afrontar los protagonistas
son siempre solucionados.

Acerca de shikka27

Nada como tener un buen libro entre las manos para estimular el conocimiento.

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